
Las ventanas empapaban lágrimas de lluvia; quise odiarte pero odiar es un talento que con el tiempo pierde sentido y fuerza.
Empezaba a creer que nadie llegaría a mi vida, me encontraba desolado, triste, guardado… Esperaba un soplo de aire vacío en la terraza que al final acabara por derrotarme y tirarme al vacío con la ingenuidad de que alguien a la mañana siguiente podría encontrarme tirado en el rellano de mi casa.
Había comprado una gran casa, por que después de los negocios estaba pensando seriamente en emprender mi propio establecimiento familiar…
Pero fui débil, o quizá muy fuerte para continuar con mi vida en busca tuya y de tus arrebatables sonrisas y abrazos desesperados que terminarían por quitarme el aliento.
Quise pensar que fui fuerte. Sin imaginarlo aquella tarde cuando volvía del supermercado, tu perfume había conseguido captar más que mi atención, estaba embobado con tu mirada onda hacia ninguna parte y la figura que torneaba el talle de tu blusa, creí que la soledad había confundido mis sentidos y con un parpadeo podría haberte perdido en un soplo de viento.
Creí muchas cosas; empapado en la desidia había optado por no hablarte, pero fue difícil por que tú ya me estabas hablando. La magnificencia con la que te dirigías a mí era perfecta, te encontrabas segura con la tranquilidad de una mujer decidida, creí que irías al grano preguntando por el sanitario o la oferta del día, pero descubrí que la seguridad se quedó en tus tacones y con la mirada fija me dijiste, -Hola-, días después me enteré que realmente buscabas la oferta del día, pero argumentaste que ese “Hola” fue tu forma de decirme que las compras podrían esperar…
Años de mi vida llegue siempre a la conclusión de que la perfección no existe, pero en ese momento de aromas pasionales, frutales, en el que llevabas un tono rojo-carmesí en tus labios, unos tacones altos y tu cabello sobrepasando los límites de tus hombros, revindique mis conclusiones y entendí que la perfección es algo relativo para quien la ve, y yo te veía a ti.
Y ese día, sin decir más palabras comenzamos a salir…
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